ROSA DÍAZ

El Realismo contemporáneo bebe de las fuentes del academicismo clásico. En medio de vanguardias abstraccionistas, que una pintora reivindique su admiración por Michelangelo Merisi de Caravagio,  que profundice en su obra y que siga su estela, es algo verdaderamente a tener en cuenta.

Y así lo hace Rosa Díaz, una artista que estudió en la Escuela de Artes Aplicadas de Madrid, donde empezó a experimentar con el color, especializándose posteriormente en pintura figurativa, gracias a su paso por la prestigiosa “Angel Academy” de Florencia.

Y efectivamente, el espectador que contempla su obra percibe con diáfana claridad esa veneración por el academicismo del siglo XVI, a través de unos trabajos muy sentidos, realizados gracias a una variada paleta, que impregna la tela de manera sobria y funcional, jugando con ese claro oscuro conseguido, a través de una minuciosa investigación de la luz y el color, tal como expresa la pintora, y perfectamente apreciable en sus retratos a color.

Con respecto al blanco y negro, su plasmación si bien estudiada con rigor, sólo le permite jugar con escalas de grises, lo que la obliga a ser más austera, a esforzarse más para conseguir un resultado de corrección absoluta.

En sus copias de los clásicos, sin lugar a dudas,  Caravaggio es su inspiración,  apreciándose cuidado en los detalles, una gama cromática rica y suntuosa que no por heterogénea es menos sobria y meditada. La pintora es consciente del significado de la copia como excelente ejercicio,  digno de consideración, y por supuesto, un juego lumínico con elegantes matizaciones. Son obras que reflejan un goce creativo y de entrega vital.

En sus dibujos claramente académicos de torsos o rostros escultóricos, Rosa Díaz nos demuestra su preparación. Hay soltura, pero también estrictez, intentando transmitir la esencia de algo lamentablemente perdido en el siglo XXI, y que debe reivindicarse con vehemencia: el trabajo bien hecho.

Sus figuras femeninas,  se observa un toque impregnado de lírica sensibilidad,  logrando captar facetas esenciales, mientras que en sus bodegones, se aprecia calidad expresiva, y también un abundante y variado cromatismo, con un resolutivo juego lumínico.

Marta Teixidó
Crítico de arte
www.cuadrosdeunaexposicion.es