PRESENTACIÓN RAQUEL DI CARVALHO

El retrato es una temática aparentemente fácil, porque la imaginación del artista está al servicio del retratado, pero expresarlo con racionalidad y a la vez dejando entrever la psique de la fisonomía expuesta, es una tarea ardua, que obliga a la meticulosidad y a la precisión, sin dejar ningún detalle al azar.

Y creo que Raquel Di Carvalho podría hablar largo y tendido de la dedicación que hace al retrato, después de pasar por una etapa donde el paisaje y su descripción, no la complacían artísticamente.

El espectador contempla una pintora con rigor descriptivo, elección lúcida y emocionada de temas y actitudes a retener y plasmar. Una paleta dominada con maestría, donde expande una gama de color extremadamente bien controlada en su empleo y una riqueza lumínica siempre adaptada a cada una de las figuras retenida en la imaginación de Di Carvalho.

Nacida en 1975 y diplomada en Bellas Artes, titulo obtenido en la universidad Feevale,  Brasil, y, como formación complementaria, un 2º de Magisterio en la Escuela Santa Catarina, también del país carioca, esta artista ha expuesto de forma continuada en muestras tanto individuales como colectivas, con unos trabajos que en la actualidad dejan constancia del dominio técnico que posee, y de la gran carga de humanidad que impregna su obra.

El retrato de niños con expresiones tiernas, dudosas, enfadadas y también alegres no son solo la descripción de un fisonomía, sino también el soporte de la transmisión de sentimientos, donde se capta la inocencia y el candor, temas que desarrolla con un buen dibujo y una acertada gama cromática y con un radiante y expresivo juego lumínico. Su pincelada es fluida, minuciosa y pulcra, observándose también un cuidado extremos en los detalles como adornos, ropa, colgantes, etc.

Es espectador se encuentra con una pintora que plasma la realidad, pero que a través de su visión de la infancia, esa etapa inocente e idílica, pero que en sus personajes se aprecia también soledad e incertidumbre, nos presenta valores de continuidad generacional, dentro de un realismo e hiperrealismo extremado, en ocasiones muy fotográfico, pero sin la frialdad del objetivo de la cámara. Una obra de gran calidad técnica, e intensa con respecto al ser humano.

Marta Teixidó
Crítico de arte
www.cuadrosdeunaexposicion.es