JUAN MARTÍN VILLATE

Define el diccionario J.F. Rafols en su “Historia del Arte”, página 567 como Hiperrealismo la alusión a la representación verista y exacta en dos direcciones: el realismo fotográfico, derivado del Pop, y la plasmación de la pintura académica.

Juan Martín Villate opta en su obra por la primera de las definiciones, sin obviar la segunda. Se observa en ella la precisión y ponderación del recurso, el detalle in extremis,  la ampliación de las dimensiones, de contornos agudos, de la preferencia para el fragmento, o de la frialdad aparente de la plasmación pictórica.

Nacido en Zaragoza pero residente en Barcelona, con experiencia en estudios de arquitectura, ingeniería de diseño industrial, así como diseño de interiores, a Martín Villate le gusta pintar y enseñar a pintar. Expresar con ahínco la imperfección de unas facciones,  con el esmero exquisito de quien domina la técnica y siente pasión por su trabajo, que además desea expandir a quien valore la necesidad de la realidad pictórica ante la abstracción temática.

En sus trabajos, no hay simbolismo ni expresión de significados. Pero se observan rostros conocidos que nos siguen impresionando, y otros de desconocidos que desafían al espectador, a través del grafito, el carbón y la tinta sobre papel. El blanco y negro con dominio de grises, le permite moverse dentro de un cosmos de luces y sombras, de capas y capas sobre líneas y puntos que ofrecen una imagen tan real que parece tangible, tan impactante que no parece existente.

Si sus rostros de personajes famosos nos llevan a la admiración por el parecido,  y por la manifestación de la particularidad, las fisonomías de figuras desconocidas invitan a quien las observa, a una contemplación mucho más exhaustiva. En algunos casos son presencias que sobrecogen, impactan, emiten un misterioso halo de perfección y a la vez de enigmática ilusión.

Se ha mencionado que a Martín Villate le gusta enseñar. En su página web quiere ayudar a quien se sienta tan atraído y apasionado por el hiperrealismo como él. El camino del aprendizaje es duro y difícil. Lo sé porque yo he pasado por él, menciona en su blog. Pero si el resultado son obras  como las que exhibe, el esfuerzo bien vale la pena, y la dureza se convierte en recompensa.

Marta Teixidó
Crítico de arte

www.cuadrosdeunaexposicion.es