Álvaro Regidor nació en 1979 en una pequeña ciudad de 80.000 habitantes. Cuando tenía 8 años sus padres abrieron una almoneda en la cuidad. Pasó su infancia entre muebles, cuadros y esculturas. Disfrutaba acompañando a sus padres a comprar antigüedades y se enfadaba cuando las vendían. Junto a su hermano, dedicaba los fines de semana a limpiar, colocar y ayudar en el anticuario. Participaba activamente en las tertulias que acontecían en la trastienda sobre arte, economía y cultura.

No sabe en qué momento se contagió de la bacteria del arte pero sabe que la lleva dentro desde pequeño. Probó con los pinceles, pero los estudios de derecho y negocios internaciones truncaron su futuro como artista plástico. Ahora sigue en activo, pero desde el otro lado.

Lleva años trabajando en banca privada, tiene 3 hijos y su familia es lo primero en su vida. Todo ello no le impide dedicarse apasionadamente al coleccionismo de arte contemporáneo y antigüedades de época, así mitiga sus ganas de ser galerista y anticuario.

En los últimos años ha sido miembro del jurado de distintos certámenes de pintura realista a nivel nacional. Considera que el arte debería ser una asignatura obligatoria durante todo el ciclo educativo de los niños, hasta su madurez en la universidad.

Una vez realizada esta introducción damos comienzo a la entrevista para Marca Arte España.

P. En una colección siempre tiene que haber un comienzo, ya que las primeras compras no forman aún una colección. ¿Cuándo y cómo comenzó la suya a ser tal?

R. Considero que el coleccionismo se lleva dentro, independientemente del número de obras que se posean. Mis padres me recompensaban de pequeño con cuadros por ayudarles en la tienda, y aún conservo alguna pieza de aquéllos años. Quizá la reciente incorporación de obras contemporáneas de mayor entidad le ha dado un carácter más sólido a la colección, pero aún es muy pequeña. Su crecimiento es lento, son muchos factores los que influyen en su crecimiento, sobre todo económicos y de espacio físico.

P. Si alguien compra acciones de una compañía, todos los días puede saber cuánto vale la acción. Esta oferta y demanda es pública. En cambio, con el arte el tema no es tan sencillo. La obra de un artista de las mismas características puede estar hoy a un precio y mañana a otro y no se sabe bien por qué pasa eso. ¿Cómo hace entonces un coleccionista para saber si lo que compra es a un precio interesante, por llamarlo así?.

R. Cuánta razón tienes, José María. El valor de las obras de arte casi nunca se refleja en su precio, a veces abultado en exceso y otras, en cambio, insignificante. El arte no es un producto comercial, pero es inevitable que lo sea, tanto para el artista como para el coleccionista. Pero, quién pone precio a una creación? Qué elementos suman en el desglose de su factura? Materiales, horas de trabajo, ideas, experiencia, originalidad, desafío, novedad, belleza, exclusividad… Al final, el artista acaba siendo una marca y por ello se confunde con mercadería.

Ante la dificultad de aplicar un dato objetivo como un PVP a una creación artística, el precio adecuado para cada obra de arte es aquel que el comprador se sienta cómodo pagando sin tener la sensación de equivocarse. Podríamos aplicar la máxima “A un producto subjetivo, un precio subjetivo”, aunque no sería efectiva al completo. Lo que me niego a creer es que una pieza de 100.000 dólares deba tener más contenido creativo o importancia transcendental que una de 600 euros. En relación a ello diría que la mayoría de los artistas que conocemos del pasado murieron en la pobreza. En el arte, el precio no determina su calidad, sino su desarrollo comercial.

P. Vd. donde compra mas arte ¿En Ferias, en Galerías, en subastas, directamente al autor?.

R. Me gusta el arte como fruto de un pensamiento crítico capaz de generar emociones, no solo como objeto decorativo o inversión. Aunque no siempre es posible, comprar directamente al autor es una experiencia tan intensa e interesante como la propia pieza a comprar. Es inseparable la creación de su creador. Conocer al autor nos proporciona una visión más cercana de la obra, le da credibilidad; ayuda a entender el contexto creativo, el método y el por qué de la propia obra. Poder pasear por el estudio del artista, ver su paleta o sus pinceles, las piezas inacabadas, los bocetos o sus manías al trabajar nos hace entender mejor su trabajo. Conocer al artista puede hacer que te enamores de su trabajo, o que se caiga el mito. Me han ocurrido ambas cosas, aunque la primera de ellas con mayor frecuencia.

Las ferias se centran en tendencias. Como en otros sectores, la tendencia conlleva ceros en la cuenta y por ello es fácil que se desvirtúe la propia creación del artista. Es decir, puede pervertirse el objetivo del arte en sí mismo para generar ventas a precios altos. Las tendencias no siempre se acompañan de calidad en cuanto a honestidad creativa. En el arte contemporáneo confundimos con frecuencia los términos “éxito” y “ventas”. Esto no ocurría antiguamente (que se lo digan a Modigliani, por ejemplo).

El éxito comercial es la gloria del artista como fruto de su trabajo, pero no debe ser su objetivo, sino la consecuencia. Hemos visto desplomarse carreras de algunos artistas cuando han querido producir un volumen superior de su obra para cubrir la demanda, sacrificando calidad por obtener rapidez. Quizá suba su cotización, pero baja su creación. Yo prefiero lo segundo, por eso en mi colección también hay artistas casi desconocidos.

 

Las galerías siempre han sido un puente necesario para unir al artista y al coleccionista. Han tenido un papel fundamental para dar a conocer jóvenes talentos. Pero con las nuevas tecnologías quizá haya que replantearse sus funciones, aunque siempre tendrán su público.

Me gusta disfrutar el arte intensamente desde que está en el cerebro del artista hasta que firma la obra, pero entiendo que hay personas que les gusta poner en casa una determinada pieza sin tener todo este proceso en cuenta. Y me parece que todas las posturas son legítimas.

P. ¿Alguna vez ha comprado algo en ARCO?. ¿Qué opina de esta Feria?.

R. Nunca he comprado en ARCO, por varios motivos. Aunque me gustan todas las variantes del arte contemporáneo me decanto por el realismo figurativo. Esta corriente no se ve en Arco ni en ferias de este tipo. Está vetada, quizá con argumentos que atacan precisamente a la falta de creatividad. Consideran al realismo una corriente antigua. Yo no estoy de acuerdo con esta afirmación, más bien la considero atrevida y con falta de coherencia. Una obra de Eloy Morales, por ejemplo, me parece más contemporánea que alguna de las estructuras de contrachapado gris que se confunden con estanterías en los stands. Respeto cualquier opinión, pero ésta es la mía. Creo que la figuración es la variante más completa del arte. Reúne elementos como las ideas, los conceptos, el estudio, la técnica, el juego con el espectador, la belleza… De hecho, es mucho más difícil ser contemporáneo en realismo que en conceptual o abstracto, donde el texto que acompaña la obra la justifica. Una obra realista no necesita texto al lado. En el arte se permite todo, por eso no me gustan los vetos.

No obstante me gusta visitar la feria, ver las tendencias siempre es interesante. Aunque me gusta más descubrir artistas noveles, en las ferias como ARCO hay nombres muy asentados del S. XX y poder ver su trabajo es muy enriquecedor.

P. Como coleccionista ¿Cómo valora Vd. las Ferias de arte?.

R. Creo que la he respondido casi entera en la pregunta anterior. Añadiré que las ferias son un evento magnífico para mostrar los nuevos trabajos de los artistas y reunir en un mismo lugar a grandes autores. Aunque internet nos proporciona muchas imágenes e información, poder contemplar pintura y escultura en vivo no tiene precio, aunque no se tenga intención de comprar.

P. ¿Cómo aprecia Vd. el desenvolvimiento del coleccionismo en España?. ¿Qué habría que cambiar?.

R. La sociedad en general piensa a grandes rasgos que el arte es un producto de lujo. Las noticias del telediario se centran en política, sucesos y fútbol. El mundo de la cultura no interesa, a excepción del cine y la música. El arte plástico rara vez aparece en los medios y si lo hace es para anunciar una venta millonaria de alguno de los grandes. Hay gente muy buena que intenta vivir de la pintura o la escultura, y sufren para llegar a final de mes. Vivimos rápido y tenemos otras preferencias. Nuestros hábitos de consumo no favorecen el coleccionismo. El arte necesita reflexión, observar, recrearse en silencio ante una pieza, escucharla, buscar más allá del impacto o la belleza de la propia imagen. Estamos acostumbrados a comprar por impulso y el arte es incompatible con ello.

Por otra parte, en la educación escolar a los niños se les están eliminando las asignaturas que fomentan su creatividad, como dibujo, literatura, plástica, ética…. y las artes quedan relevadas a un tercer plano. No hace falta que diga el error tan enorme que estamos cometiendo en esta área. Nuestros hijos prefieren ser Ronaldo antes que Leonardo.

P. ¿Es Vd. de los que cree que el arte y el coleccionismo no interesan a los políticos?.

R. Hoy en día la política está centrada en temas territoriales y en hacer ruido para captar votantes. La cultura y el arte nunca han sido una de las preferencias para los políticos, pero ahora menos que nunca.

P. Hay coleccionistas que están apoyando a artistas, y también colaboran para que el público en general entienda el arte. ¿Para Vd. cual es o debería ser el papel del coleccionista frente a la sociedad?.

R. El artista necesita del coleccionista y viceversa, forman un todo. Evidentemente es el artista quien crea y produce, pero es al coleccionista a quien seduce para disfrutar con su trabajo.

El coleccionista no siempre puede comprar todo lo que quiere, por razones obvias, pero creo que su labor no sólo reside en comprar, sino en cuidar, dar a conocer y mantener la obra como un importante legado para la sociedad del futuro.

El arte es el protagonista del sector del Turismo, por ejemplo, es su máximo exponente. Las ciudades venden sus museos y su arquitectura en las agencias de viajes. El arte influye en las decisiones de la ciudadanía cuando decidimos viajar, desde Altamira a Florencia, por ejemplo

Por otra parte debemos recordar el papel del coleccionista público, instituciones, fundaciones y museos que deben acrecentar sus colecciones para incrementar el patrimonio nacional y ponerlo a disposición del público, con el objetivo de mostrar las obras de mayor formato o cuantía económica, normalmente no accesibles para la mayoría de nosotros.

P. Mucha gente compra por amor al arte y porque quiere compartir su experiencia de coleccionista. Hemos leído en alguna ocasión como alguna persona colecciona arte para compartir, porque es una manera de difundir el arte y de hacerlo llegar a la gente. ¿Vd. porqué colecciona arte?. ¿Lo comparte públicamente?.

R. Mi relación con el arte es congénita. No obstante he procurado mantenerla e incrementarla gracias a la pasión que siento por cada pieza. He formado parte de alguna asociación de coleccionistas privados para conocer la casuística de otras colecciones, y también para dar a conocer mi pequeña muestra, pero en la práctica es muy difícil. Difundir una colección requiere tiempo y recursos económicos, elementos de difícil tenencia.

P. ¿Cómo calificaría Vd. su colección?. ¿Qué tipo de obras abundan mas?.

R. La mayoría de las piezas son realistas o hiperrealistas, casi todas figurativas aunque hay excepciones de arte abstracto o visual que también me gusta. Mi afición por el Hiperrealismo surgió por la cercanía de mi familia con la familia del fantástico pintor Antonio Castelló, a quién he ido siguiendo muy de cerca desde pequeño. Últimamente estoy más centrado en la escultura, apenas tenía ningún ejemplar; estoy descubriendo la presencia y la belleza que nos generan las 3 dimensiones.

Me gustaría añadir que la mayoría de obras de mi colección no pertenecen a artistas cotizados internacionalmente. La cotización es secundaria para mí.

P. Desde que comenzó su colección como tal, ¿cómo ha evolucionado? ¿Ha vendido obras para comprar otras que le seducían más en determinado momento?.

R. Inevitablemente hay que tomar decisiones de este tipo, vender para seguir comprando. Aunque soy enemigo de desprenderse de las obras que un día te gustaron, la evolución del gusto ayuda a tomar esta decisión. Además, el espacio es reducido y es inevitable. Respecto a este asunto me gustaría destacar que existe un mercado primario muy rico en opciones para adquirir obra; sin embargo no lo es tanto cuando quieres vender. No existe mercado secundario, y es difícil deshacerse de obras de arte contemporáneo fuera del circuito establecido para ello. Éste mercado existe para los más grandes, a través de subastas, para obras de primerísima fila, pero no para todo el sector. Esto dificulta aún más el sentido comercial del arte

P. En las compras que ha realizado ¿confía únicamente en su criterio? Y en cuanto a esto último, se habla del instinto, del olfato del coleccionista, pero, ¿cuánto hay de intuición o corazonada y cuánto de cálculo, decisión racional?.

R. Siempre he sido partidario de comprar aquello que te gusta, independientemente de la firma. De otro modo la colección no tendría sentido. Sin pasión, el arte es mera decoración. La ayuda externa para decidir se agradece cuando te estás aproximando al coleccionismo, una vez dentro, es tu criterio quien manda, y de este modo rara vez te equivocas. No creo que la falta de éxito comercial de un artista afecte a tu satisfacción, evidentemente afecta al valor de tu compra, pero si disfrutas teniendo una pieza concreta qué importa su precio? Si sube éste con el tiempo es la guinda del pastel, pero no creo en el arte como inversión teniendo en cuenta la ausencia de mercado secundario para la gran mayoría de artistas.

P. Suponemos que con el paso del tiempo el número de obras se harán imposibles de guardar en casa. ¿Ha llegado a ese punto?.

R. Por supuesto!! No conozco a ningún coleccionista que le quepa en casa toda su colección. Como consecuencia de nuestra actividad también somos acumuladores, y por lo tanto necesitamos mucho espacio. Es frustrante decidir guardar alguna obra para poner otra, pero también es divertido cambiar de vez en cuando e intentar que tu casa sea lo más parecido a una galería de arte, aunque haya que pintar las paredes con mayor frecuencia.

P. ¿Cuál es la última obra de una artista que ha incorporado a su colección?.

R. Llevo un tiempo bastante parado en cuanto a adquisiciones, pero puedo destacar como la última pieza una preciosa escultura de Pedro Quesada.

P. Por último ¿Cómo ve la situación actual del arte y de los artistas?.

R. Bajo mi punto de vista, el arte necesita un impulso real en nuestro país. En el resto de Europa ocupa una posición más amplia en la sociedad. Necesitamos un sistema fiscal más adecuado para los artistas, y sobre todo una implicación en la educación para fomentar el arte como un patrimonio cultural en el que todos podemos colaborar. En general, un ciudadano medio puede desembolsar mil euros para adquirir un teléfono pero ni siquiera se plantea el arte como una alternativa, ya no sólo de inversión, sino por gusto.

Acudimos a grandes superficies para decorar nuestras paredes con el menor gasto posible. El arte ahora no es una prioridad, y me atrevería a decir que, desgraciadamente, tampoco es una opción. En el renacimiento, por ejemplo, los artistas eran protagonistas de cualquier evento social, hoy en día tienen que llamar poderosamente la atención para salir en los medios y, aunque esto no está reñido con un trabajo de calidad, ésta no siempre está presente, aunque se publicite.

Han cambiado los conceptos que todos teníamos del arte. Hoy en día consideramos arte una acción reivindicativa, por ejemplo. Como todo tiene cabida, incluso el arte efímero. Destaco la reciente destrucción de una obra de Banksy en el momento de su subasta por el propio artista, los restos de la misma han duplicado su valor…

Para sacarle partido al arte es necesaria la educación. Es difícil emocionarse ante una obra de Velázquez o de Saura, por ejemplo, sin haberlos estudiado previamente y captar todo lo que nos pueden transmitir. Pueden gustar o no, como buen elemento subjetivo que es; pero si nos formamos podemos llegar a adentrarnos en cualquier artista y entender su trabajo, de tal manera que será inevitable valorar el arte como un elemento social necesario de expresión, por encima de su contenido decorativo.

Me gustaría añadir, José María, que hace falta mucha gente como tú en este país. Te felicito por tu labor como difusor del arte. Ojalá llegues a muchas personas y te hagas oír en los despachos donde se toman las decisiones.

Muchas gracias.

Solo nos queda ya agradecerle su amabilidad en atendernos y que nuestros lectores en la web de Marca Arte España puedan leer sus opiniones.

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