PRESENTACIÓN ALEJANDRO DOMÍNGUEZ – ADORO

Por lo general, la idea que se tiene del retrato es la de una dama o un caballero de posición acomodada o con cargo institucional, impecablemente vestidos y cuya finalidad era el legado familiar. En el transcurso del siglo XX, esa idea fue cambiando hasta conseguir la democratización del efigie alcanzando a cualquier estrato y plasmado en multiplicidad de estilos, desde el cubismo al hiperrealismo.

Ante lo expresado, innovar se hace difícil, pero no imposible. Y así lo demuestra la obra de Alejandro Domínguez, artísticamente conocido como Adoro.

Nacido en 1990 y natural de Jaén, pasó tres meses en la Escuela de Arte de su ciudad, pero sintiendo que los conocimientos que adquiría no le proporcionaban grandes novedades, decidió continuar su pasión pictórica de forma autodidacta.

Y puede decirse que su constante experimentación por esta última vía, le está dando frutos incuestionables, ya que se observa una plasmación del retrato en el que la solidez del dibujo y la originalidad del planteamiento estético, permiten a este joven artista ofrecer una obra innovadora, con carácter, llena de pasión y entusiasmo, huyendo de la tradición de la figura expuesta para acondicionarla a un plano de contenidos evidentes o sugeridos manifestados a través de un mensaje vanguardista, complejo e innovador.

Sus rostros de personajes famosos con grafía y llenos de color, expresados con un fondo donde predomina una gama cromática oscura para resaltar la figura, o bien  tonos claros con el citado grafismo, además de una pincelada suelta, ligera, pero cargada de firmeza, y una adaptación coherente de la luminosidad, confieren a la obra de este joven pintor y dibujante, un alto nivel de comunicación emocional con el espectador, que en absoluto se queda indiferente ante el retratado, ya que le sorprende la calidad e impronta técnica que manifiesta.

Unos trabajos que empiezan a reflejar a un artista cada vez más seguro de su mensaje, a pesar de su juventud y del desarrollo artístico que realice con el paso del tiempo, pero que en la actualidad es altamente subjetivo, secreto y meditado. Una coherencia intelectual que se hace necesario destacar.

Marta Teixidó
Crítico de arte
www.cuadrosdeunaexposicion.es